200 AÑOS DEL REGLAMENTO DE TIERRAS

25.10.2015 17:43

Este año se cumplen 200 años de la promulgación del Reglamento de Tierras Artiguista, y habiendo tomado  nuestro Centro referencia de un artiguista como Don Pedro Campbell, consideramos importante transcribir ese Reglamento que sigue siendo una guía para pensar un País  productivo.

 

“REGLAMENTO PROVISORIO DE LA PROVINCIA ORIENTAL PARA EL FOMENTO DE LA CAMPAÑA  Y SEGURIDAD DE SUS HACENDADOS”

CUARTEL GENERAL, 10 de SETIEMBRE DE 1815

1.      El señor alcalde provincial, además de sus facultades ordinarias, queda autorizado para distribuir terrenos y velar sobre la tranquilidad del vecindario, siendo juez inmediato en todo el orden de la presente instrucción.

2.      En atención a la vasta extensión de la campaña podrá instruir tres sub-tenientes de provincia, señalándoles su jurisdicción respectiva y facultándolos según este reglamento.

3.      Uno deberá instruirse entre Uruguay y Rio Negro, otro entre Rio Negro y Yi: otro desde Santa Lucia a la costa del mar, quedando el señor alcalde provincial con la jurisdicción inmediata desde el Yi hasta Santa Lucia.

4.      Si para el desempeño de tan importante comisión, hallare el señor alcalde provincial y sub-tenientes de provincia, necesitase de más sujetos, podrá instituir en sus respectivas jurisdicciones jueces pedáneos, que ayuden a ejecutar las medidas adoptadas para el establecimiento del mejor orden.

5.      Estos comisionados darán cuenta a sus respectivos sub-tenientes de provincia; estos al señor alcalde provincial, de quien recibirán las órdenes precisas; este las recibirá del gobierno de Montevideo, y por este conducto serán transmisibles otras cualesquiera, que además de las indicadas en esta instrucción, se crean adaptables a las circunstancias.

6.      Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicaran a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisaran cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los mas infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia.

7.      Serán también agraciadas las viudas pobres si tuvieran hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y estos a cualquier extranjero.

8.      Los solicitantes se apersonaran ante el señor alcalde provincial, o a los subalternos de los partidos, donde eligieron el terreno para su población. Estos darán su informe al señor alcalde provincial y este al gobierno de Montevideo de quien obtendrán legitimación de la donación, y la marca que deba distinguir las haciendas del interesado en lo sucesivo. Para ello, al tiempo de pedir la gracia se informara si el solicitante tiene o no marca, si la tiene será archivada en el libro de marcas, y de no, se le dará en la forma acostumbrada.

9.      El M.I. Cabildo Gobernador de Montevideo despachará estos rescriptos en la forma que estime más conveniente. Ellos y las marcas serán dados graciosamente, y se obligara al regidor encargado de propios de ciudad, lleve una razón exacta de estas donaciones de la provincia.

10.  Los agraciados serán puestos en posesión desde el momento en que se haga la denuncia por el señor alcalde provincial o por cualquiera de los subalternos de este.

11.  Después de la posesión serán obligados los agraciados por el señor alcalde provincial o demás subalternos a formar rancho y dos corrales en el termino preciso de dos meses, los que cumplidos, si se advierte la misma negligencia, será  aquel terreno donado a otro vecino más laborioso y benéfico a la provincia.

12.  Los terrenos repartibles son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la provincia para poseer sus antiguas propiedades.

13.  Serán igualmente repartibles todos aquellos terrenos que desde el año 1810 hasta el de 1815, en que entraron los orientales a la plaza de Montevideo, hayan sido vendidos o donados por ella.

14.  En esta clase de terrenos habrá la excepción siguiente: si fueran donados o vendidos a orientales o extranjeros; si a los primeros, se les donara una suerte de estancia conforme al presente reglamento; si a los segundos, todo es disponible en la forma dicha.

15.  Para repartir los terrenos de europeos o malos americanos se tendrá presente si estos son casados o solteros. De estos todo es disponible. De aquellos se atenderá al número de sus hijos, y con concepto a que no sean perjudicados, se les dará bastante para que puedan mantenerse en lo sucesivo, siendo el resto disponible, si tuviera demasiado terreno.

16.  La demarcación de los terrenos agraciables será legua y media de frente, y dos de fondo, en la inteligencia que puede hacerse más o menos extensiva la demarcación, según la localidad del terreno en el cual siempre se proporcionaran aguadas, y si lo permite el lugar, linderos fijos; quedando al celo de los comisionados, economizar el terreno en lo posible, y evitar en lo sucesivo desavenencias entre vecinos.

17.  Se velara por el gobierno, el señor alcalde provincial, y demás subalternos para que los agraciados no posean más de una suerte de estancia. Podrán ser privilegiados sin embargo, los que no tengan más que una suerte de chacra; podrán también ser agraciados los americanos que quisieran mudar posesión, dejando la que tienen a beneficio de la provincia.

18.  Podrán reservarse únicamente para beneficio de la provincia el rincón de Pan de Azúcar y el del Cerro para mantener las reyunadas de su servicio. El Rincón de Rosario, por su extensión puede repartirse hacia el lado de afuera entre algunos agraciados, reservando en los fondos una extensión bastante a mantener cinco o seis mil reyunos de los dichos.

19.  Los agraciados, ni podrán enajenar, ni vender estas suertes de estancia, ni contraer sobre ellas debito alguno, bajo la pena de nulidad hasta el arreglo formal de la provincia, en que ella deliberara lo conveniente.

20.  El M.I. Cabildo Gobernador, o quien el comisione, me pasara un estado del numero de agraciados y sus posiciones para mi conocimiento.

21.  Cualquier terreno anteriormente agraciado entrara en el orden del presente reglamento, debiendo los interesados recabar por medio del señor alcalde provincial su legitimación en la manera arriba expuesta, del M.I. Cabildo de Montevideo.

22.  Para facilitar el adelantamiento de estos agraciados, quedan facultados el señor alcalde provincial y los tres subtenientes de provincia, quienes únicamente podrán dar licencia para que dichos agraciados se reúnan y saquen animales , así vacunos como caballares , de las mismas estancia de los europeos y malos americanos que se hallen en sus respectivas jurisdicciones. En manera alguna se permitirá que ellos por si solos lo hagan: siempre se les señalara un juez pedáneo, u otro comisionado para que no se destrocen las haciendas en las correrías, y las que se tomen se distribuyan con igualdad entre los concurrentes, debiendo igualmente celar así el alcalde  provincial, como los demás subalternos, que dichos ganados agraciados no sea aplicados a otro uso que el de amansarlos, caparlos y sujetarlos a rodeo.

23.  También prohibirán todas las matanzas a los hacendados, si no acreditan ser ganados de su marca; de lo contrario serán decomisados todos los productos, y mandados a disposición del gobierno.

24.  En atención a la escasez de ganados que experimenta la provincia se prohibirá toda tropa de ganado para Portugal. Al mismo tiempo que se prohibirá a los mismos hacendados la matanza del hembraje, hasta el restablecimiento de la campaña.

25.  Para estos fines, como para desterrar a los vagabundos, aprehender malhechores y desertores, se le dará al señor alcalde provincial, ocho hombres y un sargento, y a cada tenencia de provincia, cuatro soldados y un cabo. El cabildo deliberara si estos deberán de ser vecinos, que deberán mudarse mensualmente, o de soldados pagos que hagan de esta suerte su fatiga.

26.  Los tenientes de provincias no entenderán en demandas. Esto es privativo del señor alcalde provincial, y de los jueces de los pueblos y partidos.

27.  Los destinados a esta comisión, no tendrán otro ejercicio que distribuir terrenos y propender a su fomento, velar sobre la aprehensión de los vagos, remitiéndolos o a este Cuartel General, o al gobierno de Montevideo, para el servicio de las  armas. En consecuencia, los hacendados darán papeletas a sus peones, y los que hallaren sin este requisito, y sin otro ejercicio que vagar, serán remitidos en la forma dicha.

28.  Serán igualmente remitidos por el subalterno al alcalde provincial cualquiera que cometiere algún homicidio, hurto o violencia con cualquier vecino de su jurisdicción. Al efecto lo remitirá asegurado ante el señor alcalde provincial y un oficio insinuándole del hecho. Con este oficio, que servirá de cabeza de proceso a la causa del delincuente, lo remitirá el señor alcalde provincial al gobierno de Montevideo, para que este tome los informes convenientes, y proceda al castigo según delito.

 

 

Todo lo cual se resolvió de común acuerdo con el señor alcalde provincial don Juan León y don León López, delegados con este fin y para su cumplimiento lo firmo en este Cuartel General a 10 de setiembre de 1815.

 

JOSE ARTIGAS